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bULLYING

 

bullyingEstimados Sres. Padres:

Con el propósito de continuar compartiendo este espacio de reflexión entre Familia y  Scuola y en el entendido que buscamos comentarios, sugerencias y aportes a nuestra labor diaria, hoy:

“Hablemos sobre bullying”

Este concepto, más allá de ser actualmente de uso casi corriente, no siempre está claro entre los adultos que lo mencionan y los niños que lo repiten.

¿Qué es el Bullying? Este término en inglés (que significa “torear”) hace referencia al “acoso, hostigamiento, amenaza sistemática que un estudiante o un grupo de ellos realizan a otro”.

A diferencia de los típicos acontecimientos escolares (peleas o discusiones) hoy en día la intimidación es una acción de violencia en el que se definen dos posiciones desiguales pero complementarias: una violenta y fuerte (el victimario) y otra sumisa y débil (la víctima).  Cuando este fenómeno se conocía poco, se lo asoció a conductas individuales donde generalmente se atribuía a un niño/a como único generador de los problemas y eran vistos como los “culpables”.

Seguramente, si escuchamos a nuestros hijos, podemos advertir fácilmente que en muchos casos, es una acción grupal.  De una u otra manera, todos se involucran con la situación:

Dentro de la intimidación se han identificado distintos roles (Magenzdo/Toledo-2004):

  • Intimidadores líderes: son aquellos estudiantes que toman la iniciativa.
  • Asistentes del intimidador: son los que se unen al intimidador.
  • Reforzadores del intimidador: son los pares que apoyan al intimidador, por ej riéndose.
  • Defensores: son los pares que tratan de ayudar y proteger a la víctima.
  • Testigos: son aquellos estudiantes que prefieren mantenerse alejados de la situación.
  • Víctimas: Son los estudiantes que padecen de acciones.

Según estos autores, existen víctimas “pasivas” y víctimas “provocadoras”.  “El primer grupo está formado por niños que se caracterizan por ser ansiosos, inseguros, cautelosos, sensibles, e indefensos; mientras que los del segundo grupo son mayormente hiperactivos, irritables y están permanentemente a la defensiva.
 
Las víctimas provocadoras son estudiantes que suelen tener problemas de concentración y se comportan de manera que causan irritación y tensión a su alrededor.  No resulta inesperado en esos casos, que su conducta provoque a muchos compañeros de clase quienes reaccionan negativamente frente a esa situación.”
La intimidación se vincula estrechamente con comportamientos intolerantes, con los prejuicios y estereotipos y  sobre todo con la violencia física y psicológica.  
Sus características corresponden a temáticas que ni las escuelas ni los padres pueden resolver aisladamente.

A diferencia de otros tiempos, donde podemos recordar las burlas que se les hacían (o nos hacían) en la clase, esta intimidación no es esporádica sino repetitiva y persistente. Los estudiantes en esos casos son aislados, marginados, excluidos y hasta separados de la convivencia escolar, desarrollando actitudes de miedo hacia la escuela considerándola así un lugar poco seguro y que produce infelicidad.

* ¿Y por casa…?   Nadie conoce a nuestros hijos mejor que nosotros: sabemos cuando están tristes, cuando algo les molesta, cuando mienten y cuando hacen berrinches.

Por eso, la familia puede identificar no solo cuando su hijo puede estar siendo víctima de bullying sino también cuando es el hostigador (victimario).
Sin dudas el último caso es el más difícil de reconocer para los padres, de hecho, recibimos planteos sobre este tema pero nunca hemos logrado el reconocimiento de parte de la familia (aún demostrándolo con pruebas contundentes) que su hijo/a es quien hostiga a los demás.

Si bien en teoría queremos saber cómo se comporta nuestro hijo en la convivencia social, resulta doloroso y difícil de admitir que debemos – juntos- trabajar para corregir conductas que, en unos años, tendrán consecuencias mucho más duras.
Es importante que, si bien el descubrir que su hijo es hostigado es una experiencia difícil y estresante para cualquier padre, saber que su hijo/a intimida- hostiga a otros también es una experiencia dolorosa que cuesta asumir.  

Sin embargo, es allí donde los adultos debemos intervenir asumiendo una actitud responsable y sincera sin buscar culpables ni distraer la mirada del problema.
También debemos mirar qué sucede en nuestra casa.

Si bien se habla mucho del bullying en las escuelas, poco se alude a situaciones no menos intimidatorias que los niños pueden llegar a vivir en su casa: la burla persistente de un hermano hacia el otro ridiculizando sus características físicas o su potencial de aprendizaje, la diferenciación frente a un hijo sobre las virtudes del otro, los comentarios negativos hacia la familia de un compañero (o del propio niño), la selección en los cumpleaños, la necesidad de diferenciación con énfasis económico, son mensajes y modelos que estamos trasmitiendo a estas generaciones.

“Todos tenemos problemas” pero, como lo hemos dicho “si hay una etapa en la vida para solo ser feliz, es la niñez…” evitemos todo tipo de violencia delante de nuestros hijos y tengamos en cuenta que ellos perciben TODO LO QUE SUCEDE alrededor, son esponjas que absorben lo bueno y lo malo y luego lo vuelcan en el medio social por excelencia que es la escuela.
En distinta medida, lo que detallamos contribuye a su desvalorización y ataca su autoestima, lo segrega socialmente o lo conduce hacia juicios de valor relacionados más con lo material que con lo moral o ético.

Es imprescindible hablar entre maestros y padres sobre esta situación.  Estamos viéndolos crecer día a día y debemos actuar.  Compartir lo que nuestros hijos ven en la televisión y controlar lo que dicen o reciben por Chat en las  redes sociales son acciones que nos harán conocer lo que está pasando sin permitir que impere la “cultura del silencio”.  Muchos de nuestros alumnos reproducen términos típicamente televisivos: palabras como “ser popular” o “nerd” vienen de allí.

La pregunta es: ¿Qué estamos haciendo los adultos? ¿seguiremos permitiendo que nuestros niños y jóvenes “consuman” estos mensajes como ejemplos  a seguir ?
Debemos generar en nuestros niños el aprendizaje más duradero y necesario de todos: SER BUENA PERSONA ES UN VALOR.  Para ello, no es preciso mentir, manipular ni dominar a nadie.  La burla, aunque parezca ocasional o mínima ESTÁ MAL EN TODA CIRCUNSTANCIA.  

Para ello, desde el lugar de esta Dirección y con el absoluto respeto que poseemos por cada familia, nos acercamos hoy pidiéndoles apoyo.  Hablen sobre esto con sus hijos.

Háganles saber que la escuela debe ser un ámbito de felicidad para todos los niños.

La infancia es un período que se nos escapa vertiginosamente y será más difícil con el paso del tiempo.

ES NUESTRA OBLIGACIÓN Y NUESTRO DERECHO.

HAGÁMOSLO JUNTOS.

 

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